Fomento de la producción

El desarrollo industrial ha sido escaso en los últimos años. En efecto, la participación del sector en la generación del PIB ha venido disminuyendo como consecuencia de un mayor dinamismo presentado por los otros sectores de la economía. La estrechez del mercado local, la mayor competitividad de productos manufacturados importados del exterior y el ingreso ilegal de productos manufacturados limitan el desarrollo de la industria local.

El sector manufacturero es menos vulnerable que el sector primario a los shocks externos, a los cambios de precios en los mercados internacionales y a las condiciones climáticas desfavorables. Asimismo, conduce y difunde la innovación e impulsa a los demás sectores. A través de la Ley 60/90, Paraguay tiene atractivos para la radicación de inversiones, además de otros factores que actúan en el mismo sentido, como la disponibilidad de energía a bajo costo, una estructura impositiva simplificada, mano de obra joven y mercado ampliado con el MERCOSUR. El gran desafío es orientar el aprovechamiento de los beneficios para impulsar el desarrollo del sector industrial.

Sin embargo, históricamente la economía paraguaya se basó en la producción agraria; esta característica permanece vigente. La contribución del sector primario al PIB se mantiene en torno al 27%; en tanto que su participación en la ocupación de la Población Económicamente Activa (PEA), sigue siendo significativa, alrededor del 27%, aunque levemente decreciente. En cuanto al ingreso de divisas, más del 75% de los ingresos por exportación de bienes se generan a través de productos agrarios y sus derivados. Por esta razón, los episodios de crisis económicas o comportamientos climáticos impactan no sólo al sector (particularmente la soja y carne puesto que ambos representan alrededor de dos tercios del producto bruto sectorial) sino al país en su conjunto.1 Este componente es el principal responsable de la volatilidad de la economía paraguaya.

El aprovechamiento de los recursos naturales en actividades agrarias adquirió una significativa expansión en los últimos años, alcanzando, según el Censo Agropecuario Nacional 2008, las 31.086.894 hectáreas, equivalentes al 76% de la superficie total del país.

La producción agraria, luego de una leve caída en el 2005, experimentó un período de crecimiento que alcanzó un notable repunte de 34% en el 2010, para terminar con una pronunciada caída de -19%, en el ciclo 2011/2012, arrastrada por los efectos de una severa sequía. Factores externos (mejora de los precios internacionales) e internos (condiciones climáticas favorables) incidieron en la recuperación de la producción sectorial en el año agrícola 2012/2013.

El sector agropecuario nacional se basa principalmente en unos pocos rubros de exportación y se caracteriza fundamentalmente por una alta dependencia del mercado internacional en cuanto a niveles de precios. Esta situación ubica en posición altamente vulnerable a una parte importante de la economía paraguaya. Así como también en ella incide fuertemente el nivel de aplicación de técnicas, de tecnología de producción que permitan sobrellevar las variaciones de los factores climáticos. Asimismo, dicha volatilidad de la economía, podría minimizarse al complementarlo con plantaciones forestales bajo diferentes sistemas de producción (forestación, reforestación y agrosilvopastoril).

La baja productividad de la agricultura familiar se explica principalmente por: (i) la limitada aplicación de tecnologías mejoradas de producción y de manejo, (ii) la tenencia irregular de las tierras, (iii) la debilidad organizativa de la agricultura familiar, y (iv) la escasa infraestructura vial que impones penalidades en la adquisición de insumos y la comercialización de sus productos.

1 Marco Estratégico Agrario. Ministerio de Agricultura y Ganadería, 2014.

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