Gestión pública y articulación territorial

El deficiente desempeño de la Administración Pública se evidencia además en la escasa coordinación de acciones de los entes, tanto en su función interna, como en su interacción con otras entidades que tienen tareas y competencias similares. Hay una ausencia casi total de acciones basadas en políticas de mediano y largo plazo. Las acciones y prácticas responden, más bien, a criterios reactivos y puntuales, que siempre pueden ser cambiados, lo que deviene en una certidumbre jurídica siempre relativa.1

Asimismo, a pesar de la creación de los Gobiernos departamentales electos por sufragio popular, el proceso de descentralización no tuvo un gran avance y persiste el centralismo estatal en la gestión de las políticas públicas. La desarticulada presencia del Estado en los territorios del país da cuenta de una matriz de gestión social poco eficiente. El fortalecimiento de las instituciones hace necesario un esfuerzo sostenido que oriente el corto y mediano plazo para terminar de hilvanar sus estrategias y acciones ―actualmente dispersas― hacia una sola matriz en forma de políticas integrales.

En la caracterización de la deficiencia en la llegada de los servicios a los territorios destacan algunos factores explicativos, como la marcada tradición de acciones centralistas, verticales y sectoriales, con escasa presencia territorial; el escaso protagonismo y débiles capacidades de Gobernaciones, Municipios e instancias locales de instituciones del nivel central; la debilidad de los recursos humanos en materia de gestión coordinada territorial; las dificultades en la acumulación de buenas prácticas y en la gestión y acumulación del conocimiento; la escasa participación y protagonismo comunitario con baja incidencia en el diseño e implementación de las políticas sociales, entre otros.2

1 La administración pública paraguaya: una radiografía. Secretaría de la Función Pública, 2012.

2 Modelo de Gestión Articulada en Territorio, Capítulo 1. Marco Conceptual. STP, 2013.

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