Uno de cada cuatro niños y niñas paraguayos no está inscripto en el Registro Civil antes del año de vida.1 Esto ocurre por varios motivos: desde vacíos legales; madres adolescentes no pueden inscribir a sus hijos e hijas; oficinas del Registro Civil alejadas en zonas rurales; oficiales de Registro que no perciben salarios o los mismos son muy bajos; falta de articulación y eficiencia de instituciones encargadas hasta el desconocimiento de cuáles son los beneficios de registrar a un niño o niña. Sin la identificación es más difícil acceder a servicios básicos como educación y salud.

La población indígena que carece de documento de identidad representa el 50% del total registrado en el Censo Indígena 2012, incrementando así su vulnerabilidad a ser víctima de todo tipo de abusos y delitos (trata de personas, tráfico de niños/as, explotación laboral) y excluyéndola de los beneficios y obligaciones de la ciudadanía.

La identidad es un derecho fundamental e irrenunciable, reconocido por el Estado con la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño y el Código de la Niñez y la Adolescencia, normas que garantizan y protegen este derecho: el nombre, la nacionalidad y la relación de familia.

El incumplimiento efectivo de este derecho crea dificultades para el desarrollo de la persona y su inserción en el desarrollo social y económico del país, a la vez que le inhibe de ejercer sus derechos fundamentales y a disfrutar de los bienes y servicios sociales que como ciudadano o ciudadana le corresponden.

1 Muchos niños y niñas esperan para ser paraguayos. Campaña de UNICEF, 2012.

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