Entre los delitos más sufridos por los habitantes del Paraguay están la corrupción (5,7% de victimizados), seguido por el de robo callejero (3,6%), hurtos personales (3,5%), robos o intentos de robo con violencia (3,2%), lesiones/ataques/amenazas (2,9%). Los robos o hurtos en vivienda abarcan el 2,2% de los casos, las tentativas de robo en vivienda un 2%, y el robo de objetos o piezas de vehículos el 1,5%.1

Existe una significativa prevalencia de agresores menores de 16 años y menores de 20 años, que afecta prioritariamente a víctimas de los mismos rangos etarios. El 94% de jóvenes infractores privados de su libertad no tiene condena. Este fenómeno demanda programas de prevención e inclusión social selectivos, dirigidos a jóvenes varones sin escolaridad ni empleo que deambulan o habitan en la capital y el Departamento Central.

El robo de celulares caracteriza a más de la mitad de despojos con violencia, afectando prioritariamente a jóvenes y mujeres. El transporte público es el lugar propicio para estas sustracciones de valores pequeños: en los transportes colectivos ocurren, por ejemplo, tres de cada cinco hurtos a mujeres.

Sólo un 23,9% de las personas victimizadas denunció a la Policía o a la Fiscalía el delito sufrido. La tendencia a denunciar es mucho mayor en los robos de vehículos (9 de cada 10) o de motocicletas (7 de cada 10); pero no así en robo con violencia.

La percepción de inseguridad excede largamente el nivel real de delincuencia: el 57% afirmó sentir temor al anochecer, caminando sólo en su barrio o lugar de residencia; y el 72% cree probable ser víctima de algún delito en el futuro. La mitad de la población consultada (49,3%) opina que la policía hace un buen trabajo, mientras el 45,2% restante expresa opiniones críticas del accionar policial.

Entre las medidas propuestas por las personas entrevistadas para disminuir la inseguridad sobresalen: bajar la tasa de desempleo (61,9%) o establecer mayor o más frecuente vigilancia policial (56,3%).

Dado que la percepción ciudadana de la ineficiencia policial lleva a altos niveles de no denuncia de delitos sufridos (76,1% en general), es recomendable reformar y fortalecer los sistemas de auditoría interna de las fuerzas policiales, el Centro de Reclamo Ciudadano de la Coordinación de Atención al Ciudadano del Ministerio del Interior, la Defensoría del Pueblo y organismos similares a los que pueda acudir la ciudadanía con sus reclamos, en paralelo al fortalecimiento de programas de participación.

Finalmente, casi la quinta parte de los hogares paraguayos posee armas de fuego, a ser utilizadas en prevención o para defensa, y el 8,6% de las viviendas del país cuenta con guardias de seguridad o participa en planes barriales de seguridad.

1 Datos de seguridad de la Primera Encuesta Nacional de Seguridad Ciudadana. Ministerio del Interior, 2010.

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